viernes, 21 de noviembre de 2014

VIDEO MANIFIESTO PAREMOS EL SICARIATO YA!

http://www.albatv.org/Familiares-de-victimas-del.html

Paremos el Sicariato Ya!

MANIFIESTO DE LOS FAMILIARES DE LAS VICTIMAS DEL SICARIATO EN VENEZUELA Nosotros y nosotras luchamos por la reivindicación de los Derechos Humanos, la Justicia y la dignidad para nuestros caídos (esposos, esposas, padres, madres, hermanos, hermanas, hijos e hijas) nos constituimos como Pueblo organizado para ayudarnos mutuamente y alzar la voz para que no ocurra un asesinato mas por causas políticas, nos organizamos también para reconstruir nuestra vida en comuna, porque sabemos que solo en socialismo podremos tener justicia plena. Desde el año 2001 hemos vivido la furia de la burguesía nacional, de los terratenientes, hemos visto caer asesinados en manos de sicarios pagados por la derecha a 178 campesinos y campesinas, que son nuestros padres, madres, esposos, esposas, hermanos, hermanas, hijos, hijas, compañeros y compañeras, pero no hemos visto a ningún terrateniente preso, ni a líderes de la derecha que promueven la violencia en el campo. En tal sentido, queremos manifestar: 1) La continuidad de asesinatos en el campo venezolano victimas del sicariato 2) Los desplazamientos forzados de las familias de los compañeros/as asesinados/as, porque continuamos siendo víctimas de amenazas y atentados. 3) Una vez más, queremos denunciar a la derecha fascista y sus vínculos con el paramilitarismo Colombiano. Las compras de fincas en la frontera son un riesgo para la seguridad de la nación. 4) Nuestro repudio y profundo dolor por el asesinato del camarada Robert Serra y Eliezer Otaiza, asesinados por sicarios. 5) Nuestra solidaridad con los familiares de Ayotzinapa “el que se mete con uno de nosotros se mete con todos los pueblos que luchan” 6) La situación de los Comuneros/as que están siendo víctimas de amenazas por parte de paramilitares En tal sentido proponemos al Presidente Obrero y Comunero Nicolás Maduro: 1) PROMULGUE LEY CONTRA EL SICARIATO ya que son crímenes políticos y deben ser considerados como crímenes de lesa humanidad, lo cual ayudaría a lograr justicia. 2) Establecer una comisión TSJ - MP - MPPIJ – comité de victimas que permita orientar una estrategia viable para combatir la impunidad y conseguir la responsabilidad penal para los responsables de las muertes de Sicariato de nuestras mujeres, hombres e hijos en el campo Venezolano, materiales e intelectuales. Acelerar cientos de procesos judiciales que están en mora y sin respuesta. 3) Crear un Plan de Asistencia Integral del Estado Venezolano hacia los familiares directamente afectados (Viudas, Viudos, padres o Madres, hijos e hijas). Hasta ahora el Plan creado por el Comandante Chávez a través de la Fundación Tierra Fértil ha tenido muy poco impacto. 4) El MPPIJ interactuando en una estrategia con los Movimientos Revolucionarios Campesinos y Comuneros puede acelerar la identificación de elementos paramilitares y de delincuentes comunes, para impedir que ocurra un asesinato mas. 5) Sincerar la propiedad de la tierra en articulación con el MPPAT- INTI bajo la supervisión directa del Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz y del Ministerio para el Despacho Presidencial y Seguimiento de la Gestión del Gobierno, para manejos concretos de la Seguridad Integral de la Nación. 6) LA CREACIÓN DE LA “MISIÒN MADRES DEL CAMPO”: Esto repercutiría favorablemente en los estados llaneros y agrícolas como un avance social importante y el fortalecimiento tangible de estos sectores resteados con el Proceso profundizando la Revolucionario. 7) Desarrollar las escuelas Formación de Cuadros en los sectores rurales con el apoyo de la UNIVERSIDAD CAMPESINA DE VENEZUELA ARGIMIRO GABALDON ASOCIACIÒN DE FAMILIARES VICTIMAS DEL SICARIATO (ASOFAVISI) Convocamos a los medios de comunicación pública a la rueda de prensa el día miércoles 19 de noviembre de 2014, en el edificio Phells avenida Urdaneta, piso 1, sede de la Escuela del Poder Popular Simón Rodriguez. Caracas. Hora: 11:00 am

jueves, 20 de noviembre de 2014

La revolución y el problema de las instituciones

Por Arnaldo Guédez, Historiador y Profesor Universitario. Los revolucionarios deben tener muy claro el papel de las instituciones en la conformación del Estado; Karl Marx las ubicaba claramente como parte de la superestructura. Sin embargo, anteriormente, Nicolás Maquiavelo ya las había  definido como un elemento que forma parte del Estado moderno liberal que daba sus primeros pasos en un sistema que comenzaba a perfilarse: el capitalismo. Y con él la burocracia que hace funcionar al Estado, este "mal necesario" está enquistado en los órganos que le permiten al Estado tener dominio y control sobre la población (las instituciones), es decir, permiten alcanzar la llamada gobernabilidad. Un Estado es burocrático en la medida que crece su institucionalidad, ésa que obliga al ciudadano a recurrir a ella en búsqueda de la solución de determinados problemas, por muy sencillos que éstos sean o parezcan. En el nacimiento de las nuevas repúblicas en América, éstas no pudieron deshacerse del lastre de las viejas instituciones del Estado colonial, el cual no sólo conservó hasta mucho después de los tiempos post coloniales su fisionomía, sino que también gran parte de sus legislaciones e instituciones continuaron, muy a pesar de los esfuerzos revolucionarios hechos por los patriotas que libraron la gesta emancipadora. Es debido a esto que, encontramos a más de veinte años después del proceso independentista, instituciones que mantenían la esclavitud de las personas sin importar la aplicación de leyes liberales. La Guerra de Independencia dejó casi intacta la estructura social de castas impuestas por el Estado Colonial,  este elemento permitió que las contradicciones de clases se acentuarán, y reaparecieran nuevamente las mismas banderas por las cuales se habían alzado los ejércitos patriotas y republicanos. Específicamente en el caso venezolano, fueron enarboladas y reivindicadas por los Federales al mando del General del Ejército Soberano del Pueblo Ezequiel Zamora, a finales de los años cincuenta del mismo siglo XIX. Ello indica que la Guerra de Independencia nacional no disminuyó las contradicciones de clase sino que por el contrario las hizo más evidentes. Las instituciones coloniales siguieron coexistiendo con la República, y aún en nuestros días, los cabildos y las alcaldías impuestas por los colonizadores siguen siendo las estructuras de gobierno que regentan la vida de los ciudadanos, las gobernaciones continúan ubicadas en los antiguos "palacios" de gobierno, muy propios de un sistema  monárquico. De igual manera, la Presidencia de la República está situada en una cosa que se llama "palacio presidencial", como si allí gobernara un vi rey o un intendente colonial. Todavía conservamos no sólo esa fisionomía institucional colonial, sino lo peor, heredamos la mentalidad colonial que generan estas instituciones. Aún hoy seguimos gobernados por el coloniaje institucional que establece esa odiosa separación entre los que gobiernan y los gobernados. Estas instituciones terminan sencillamente secuestrando la soberanía que los pueblos lograron conquistar con tanto esfuerzo, sudor y lágrimas, durante las guerras revolucionarias de emancipación nacional y la   independencia del imperio colonial español. Bien lo decía nuestro gran Robinson, Simón Rodríguez: "si queremos imitar, imiten lo original... original han de ser nuestras repúblicas y original han de ser nuestras instituciones”. La orientación es clara.  Las instituciones que tenemos son la herencia de la nefasta colonización, ellas aun sin quererlo, reproducen al calco el sistema que las procreó y les dio vida por más de trescientos años. Es por ello que la descolonización del pensamiento, pasa necesariamente por deslastrarnos de los elementos que le dan vida, y ello no es otra cosa que las instituciones del estado burgués y neocolonial, instaurado sólo para garantizar la sumisión, el servilismo y la dominación. Sólo haciendo esto, seremos realmente libres.

martes, 18 de noviembre de 2014

La amenaza paramilitar

Por Arnaldo Guédez Historiador y Profesor Universitario. "Podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera" (Pablo Neruda). Luego de las publicaciones realizadas por mi persona en este medio digital, y especialmente el artículo: "Colombianización de los conflictos del mundo", a través de mi cuenta electrónica, he recibido la siguiente correspondencia: "te vamos a caer", como una advertencia y luego la siguiente frase: "te llegamos comunista". Las dos notas intimidatorias son enviadas o firmadas por un grupo apodados alias "Hede". Luego de realizar la respectiva investigación encontré que éste es un grupo paramilitar colombiano que actúa en los estados Táchira y Portuguesa, ligado a los terroristas que están siendo investigados por el gobierno venezolano debido a su vinculación con las llamadas guarimbas y a los paracos encontrados en la Hacienda Dactari, acusados del frustrado atentado contra el fallecido Presidente Hugo Chávez. Evidentemente, estas advertencias no producen en mí el sentimiento de terror que estos criminales tratan de infundir para que me retracte de mis opiniones, por el contrario, desde la organización revolucionaria en la que milito, la Red Nacional de Comuner@s de Venezuela, denunciamos estas prácticas terroristas que representan las expresiones del fascismo más repulsivo, impulsado por los sectores de extrema derecha que tratan de sustituir el ejercicio de la política por el terrorismo y el amedrentamiento. Nunca renegaremos de nuestro apego a las ideas comunistas, las mismas representan no sólo una ideología y un modo de vida, el comunismo para nosotros es la forma, la expresión más sublime y elevada de la conciencia de la humanidad en la lucha por la construcción de un mundo realmente vivible. Es por ello que, amenazar a alguien por ser comunista más que un acto cobarde y terrorista representa un elemento que nos hace reafirmar cada día y con mucha más fuerza nuestro espíritu subversivo y anticapitalista, nuestra manera de concebir el mundo muy lejos del vergonzante individualismo inculcado por el modelo liberal. Soy profesor universitario, pero ante todo he sido Maestro, toda o casi gran parte de mi vida la he dedicado al noble oficio de educar. En no menos de veintisiete años han pasado por mis manos generaciones de estudiantes en los cuales he sembrado el amor por la Historia de Venezuela, así como el reconocimiento de sus orígenes y la necesidad de luchar por la construcción de una sociedad libre de explotación del hombre por el hombre. Nuestra lucha ha sido el anhelo de libertad legado por nuestros libertadores. La docencia y la investigación la hemos colocado todos estos años al servicio de nuestro pueblo y de los pueblos del mundo por su emancipación, si ello es ser comunista pues honrosamente acá encontrarán a uno de ellos, irreductible al legado de su Excelencia el Libertador Simón Bolívar, del Che, de Fidel, de Fabricio, de Argimiro, y de tantos otros que han alzado las banderas del Marxismo-Leninismo como filosofías libertarias, redentoras del hombre y su único bien sobre la tierra: la liberación del sistema capitalista. Es por estas razones que no sentimos miedo, jamás nos intimidarán las fuerzas del mal. Hemos apostado a proyectos hermosos como la Universidad Campesina de Venezuela “Argimiro Gabaldón”, para reivindicar a uno de los sectores más “invisibilizados” de la sociedad. En esta tarea de construcción andamos y no serán ustedes agentes de la canalla, portadores de violencia quienes detendrán este huracán revolucionario que junto a Hugo Chávez se ha desatado en la Patria Grande de Bolívar. ¡Nuestra lucha es histórica e histórica será la victoria, esa que siempre acompaña a los valientes! A ustedes solamente les queda actuar en las penumbras oscuras de la soledad, porque con amenazas e intimidaciones únicamente encontrarán el rechazo de la vida. Una flor es sencillamente una flor y un comunista es tercamente, un ser sencillamente irreductible ante el amor como el bien más preciado de la humanidad.

lunes, 17 de noviembre de 2014

El Centro como bloque histórico

  JM. Rodríguez.   Perdónenme los que haya incluido, al generalizar, en algo de lo que no participan. Asumiré que no son parte de la masividad que le doy a ese posicionamiento político. Pero, reconozcamos lo suave y socialmente conveniente que es. Allí las excentricidades son admitidas mientras no pasen de ligeras inclinaciones a la izquierda o a la derecha. Que se alternan según sea el asunto.   Tal postura, seguro, deriva de una convención geográfica. Los ingleses, cuando aún eran dueños de buena parte del mundo, lograron que se adoptara, como meridiano cero, la línea que ellos trazaron por su país. Después de eso, oriente u occidente, y también la izquierda y la derecha quedó a un lado u otro de Londres.   Tras ello no hay perversidad, sólo arrogancia. En menor escala los mayas lo hicieron, colocaron el punto cero en un pueblito de Mesoamérica. También los aztecas con Tenochtitlan y los incas en el Cuzco. Sin olvidar a los musulmanes que centran el mundo en la Meca. La centralidad es tan competida que ahora hay cínicos diciendo que el centro del mundo es Google.   Lo cierto es que la centralidad no pasa de ser una convención ajustada a particulares necesidades, entre ellas, evitar acciones que comprometan. Para los que vienen de la izquierda, funciona como un calmante gástrico que aplaca retorcimientos y flatulencias.   Para efectistas y arribistas, la imaginan como una calzada que se eleva sobre campos que, a la diestra y la siniestra, están llenos de bajas pasiones. Pueden, desde allí, criticar la violencia haciendo silencio ante la guerras coloniales del primer mundo. Aborrecer el terrorismo sin mencionar a Israel. Llamar excesiva y desproporcionada la fuerza contra los guarimberos, sonriendo benevolentes ante el desmadre que generan. En fin, ser de centro es asumir la política con cortés y elegante displicencia. Es la manera light de respaldar el capitalismo y sus trapacerías. Se parece, aunque es más mortal, a tomar esas cervezas que en Venezuela sustituyeron a las de verdad, una vaina que no es cerveza ni es agua.

domingo, 16 de noviembre de 2014

El hombre y su laberinto societario

Por Arnaldo Guédez, Historiador y Profesor Universitario Tal vez desde que aquel lejano antropoide del cual descendemos, partió del África con un destino incierto, puede que nunca antes como en el presente la humanidad se haya encontrado en circunstancias tan singulares. Es evidente que asistimos al quiebre civilizatorio, estamos en presencia de una aguda crisis de un sistema creado por el hombre pero que terminó gobernándolo, y alejándolo como lo manifestó el filósofo francés Juan Jacobo Rousseau, de aquello que le es indispensable para vivir: la felicidad. Hay elementos que evidencian que estamos en presencia de un quiebre civilizatorio. En primer lugar, se podría hablar de la inviabilidad e insostenibilidad del sistema económico hegemónico en el cual vivimos, el mismo se ha vuelto contrario a la especie humana y ahora pone en peligro hasta su misma existencia en el planeta. La sociedad del consumo ha llegado a su límite, ya está agotando las reservas energéticas planetarias. No haré referencia a datos estadísticos, porque nuestros lectores los conocen y ante éstos uno no sabe realmente si reír o llorar. En segundo lugar, está el sistema ideológico que soporta el modelo que gobierna a la humanidad, él carece de elementos profundos, no se sustenta en un pensamiento que pueda sostenerlo más allá de la simple cotidianidad y presenta insuficientes principios y valores que lo soporten más allá de un futuro extremadamente cercano, es decir, vivimos tiempos del día a día, con muy poca posibilidades de futuro. Esta situación genera en el hombre una impresionante visión pesimista de la vida y de la historia, que es su historia misma. Nunca como este momento de la humanidad caen por tierra teorías, principios, creencias, tratados económicos e ideologías; la actitud de la humanidad ante el peligro evidente de una tercera guerra con el uso de armas de destrucción masiva, o la indiferencia ante plagas como el ébola y otras que aún no son tan publicitadas, es sencillamente pasmosa. Hoy como en ningún otro momento de la humanidad, es tan latente el peligro de acostarnos una noche y dormir dulcemente a nuestros hijos, y sencillamente al día siguiente –que suponemos sea el siguiente-, en verdad no lo sea y el planeta desaparezca con ese milagro de la naturaleza infinitamente frágil al cual hemos denominado vida, al que pareciera despreciamos a cada rato. Hoy por hoy los que se han arrogado el derecho "de administrar el mundo" sin el consentimiento nuestro, declaran la guerra sin ningún estupor, invaden países sin medir las consecuencias y se ufanan de poseer las más temibles y terribles armas que según ellos, pueden destruir la vida en el planeta en tan sólo escasos minutos. Estos imbéciles pretenden adueñarse sin autorización alguna de la obra monumental que a la naturaleza le costó crear millones de años. No voy hacer inventario del daño causado a la tierra por los "sicarios del mal", así como tampoco me referiré a la cantidad de ojivas nucleares que estos desquiciados dicen poseer, quizás sean muchas más de las que declaran, ojalá sean menos. Lo cierto es que el peligro está sumamente latente, por eso es que a veces, al salir a la calle nos ponemos un traje optimista para que no se nos note la profunda incertidumbre que nos agobia, al saber que el futuro de la humanidad se encuentra en manos de unos psicópatas que juegan a la guerra, pero con la diferencia que sus soldaditos son de carne y huesos, al igual que los niños, hombres, ancianos y mujeres son nuestros hijos, somos nosotros, nuestras mujeres y tal vez nuestros amados abuelos. La lógica de la concentración es la que domina la vida de hoy, el tener y acumular para luego desde el poder, crear una sociedad a su imagen y semejanza, es la fórmula más alocada que caracteriza al mundo contemporáneo. Una realidad que impusieron los teóricos y la dinámica de una propuesta que nació en la vieja Europa con la Modernidad y la Razón. Hoy urge un pensamiento distinto con referentes que tributen al valor de la humanidad completa y enteramente pensada, por encima de los intereses mezquinos de las corporaciones político-militares y comunicacionales que imponen su tiranía sobre la mayoría de una humanidad, que asiste ciegamente al teatro oscuro del consumo sin límites.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Maestro rural de Ayotzinapa

Por Arnaldo Guédez Historiador y Profesor Universitario. El Magisterio Rural Mexicano posee una amplia hoja de servicio, desde los inicios de la Revolución Mexicana, los maestros rurales asumieron con lealtad para con el pueblo mexicano una de las banderas más sublimes de aquella primera Revolución del siglo XX en nuestro continente: la educación de los campesinos. Y es que esta fue la característica clasista de aquel movimiento liderados por los revolucionarios Emiliano Zapata y Francisco “Pancho” Villa. La labor en los años treinta de las escuelas normales rurales para formar maestros normalistas con el fin, no sólo de enseñar las operaciones básicas aritmética, la lectura y escritura, sino un nuevo modo de vida acorde a los principios revolucionarios que permitiesen a los campesinos liberarse del yugo oprobioso de la sociedad latifundista y oligárquica, lo que representó uno de los preceptos fundamentales de aquel magisterio. Un maestro rural debía ser un individuo realmente integral para cumplir con este objetivo, porque se le exigía saber de todas las ciencias, en cuanto a esto Tenti señala: “relata Fernando Benítez que en 1970 un viejo maestro cardenista, un otomi, le confesaba: ...la escuela abarcaba todo el pueblo. El maestro era también un ingeniero, un abogado y un artesano (...) nos ocupábamos de todos los problemas de los campesinos y los defendíamos de los hacendados y de los curas (...) el maestro debía luchar contra las costumbres y tradiciones de los campesinos" (Tenti. E., 1999). Tenía y tiene que crear aulas unitarias o escuelas unitarias en las cuales se exigía atender a niños campesinos de todas las edades en un mismo ambiente, esta situación de aprendizaje requería de un individuo con características muy especiales, dotado de una vocación de servicio a toda prueba "¡Pobre maestra! Tu misión es silenciosa pero fructífera, no tiene ni los himnos de los héroes ni las palabras de los mártires, ni las condecoraciones de los sabios, ni los aplausos de los artistas, mas tu labor es de caridad, es como la de Jesús, de amor y de humildad por eso es grande tu labor e imperecedera tu obra ¡Bendita seas! (Tomado de México intelectual. Maestra rural). En Latinoamérica, luego de las luchas por la liberación nacional del sistema colonial impuesto por los países europeos, se instauraron regímenes oligárquicos que convirtieron a las nacientes repúblicas en verdaderos feudos, donde la servidumbre se institucionalizó como forma de gobierno. Los que anteriormente lucharon junto a los campesinos y los esclavos para expulsar a los colonizadores europeos, después se convirtieron en verdaderos terrófagos que sometieron a los campesinos y a los esclavos negros –en algunos casos ya liberados de la esclavitud-, en peones sirvientes de sus haciendas, hatos y los llamados ranchos. De esta forma, lo que fue un proceso heroico de independencia, se transformó en una sociedad despótica, donde la justicia, el derecho a la tierra y la libertad se habían convertido en simples banderas del pasado, en letras muertas. Es por esta razón que emergen las revoluciones campesinas en la mayoría de los países latinoamericanos a finales de siglo XIX y principios de XX. Luego de la Revolución Mexicana, la situación social de los campesinos –clase social mayoritaria para la época-, era precaria, lo que llevó al gobierno a desarrollar planes educativos con una marcada orientación social, siendo esta la característica bajo la cual nace el Magisterio Rural Mexicano. A los normalistas mexicanos educados en los principios de una revolución campesina, se les exigía acompañar a grandes masas de campesinos en el camino hacia su emancipación, razón por la cual, muy a pesar de la traición de los gobernantes de las banderas de: justicia, tierra y libertad de la Revolución Mexicana, los normalistas continuaron con su labor, su apostolado de inculcar en los educandos los principios de aquella revolución traicionada. México es quizás uno de los países de Latinoamérica que ha conservado la formación de maestros rurales a través de las escuelas normales. En el caso venezolano, las políticas neoliberales desarrolladas por los gobiernos de la burguesía, condujeron a la eliminación de las escuelas normales, produciéndose un cambio en la formación de otras generaciones de docentes que respondiesen a la educación bancaria –tan necesaria para el neoliberalismo- y que obedecieran a las políticas de dominación fundamentalmente del capital norteamericano. Quizás a esta razón se debe la saña y alevosía con la que el gobierno mexicano en comunión con las bandas narcotraficantes, han actuado contra los normalistas mexicanos. Hay que hacer notar que no es la primera vez que estos hechos ocurren, de acuerdo a los comentarios de algunos sobrevivientes de la tragedia de Ayotzinapa, esto ha sido una práctica sistemática y recurrente contra el Magisterio Rural Mexicano, pues éste se ha convertido en un verdadero obstáculo para los planes de entrega y neo colonización de amplios territorios mexicanos. Al parecer, desde 1934, los normalistas mexicanos han mantenido posturas socialistas en sus pensas de estudios, "este concepto de la función de la educación que aparece nítidamente en el discurso cardenista, se traduce también en las orientaciones que la SEP difunde entre el magisterio través de la revista El magisterio rural. En el artículo de 1939 de la revista define así los fines de la educación socialista... Para la realización, en formas colectivas de las diversas actividades escolares.